Cosas que pensé durante el visionado de BackRooms (la película)

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Cosas que pensé  durante el visionado de BackRooms (la película)

1.- El 27 de marzo de 2005, Rubén Ontiveros estrenó "Que Vida Mas Triste", una webserie escrita y dirigida por él protagonizada por Borja Pérez en la que contaba sus peripecias durante la semana hablando directamente a cámara en tono de comedia. Se rodaba en el domicilio particular de Ontiveros, apenas con una cámara de MiniDV.

El formato tuvo tanto éxito que en 2008 se estrenó una adaptación de la serie en La Sexta. Para esa adaptación se fabricó un escenario que reproducía con todo lujo de detalles el salón de la casa del propio Ontiveros, que pasaba a convertirse en un producto de ficción.

La hiperrealidad es una forma de simulación.

2.- El año que se empezó a emitir "Que Vida Más Triste" en la Sexta, se estrenó una película misteriosa del creador de la serie Alias y Perdidos: J.J. Abrams, dirigida por Matt Reves y escrita por Drew Goddard. La película era Cloverfield.

Cloverfield era una película tipo Godzilla en la que una invasión alienígena en Nueva York estaba contada desde el punto de vista de un imbécil con una cámara incapaz de dejar de grabar. Era la digestión de los atentados del 11 de Septiembre del cine espectáculo. Por primera vez los américano se narraban en primera persona como víctimas de un ataque.

Era, además, una película de "metraje encontrado en formato video", por tanto su rastro iba un poco más atrás. A 1999.

3.- En 1999 Se estrenaba "El Misterio de la Bruja de Blair", que convirtió el uso de las cámaras de video doméstico en la madre del terror primigenio de la imagen digital. La textura rota, fea, la escasez de recursos y el uso de un formato que se denominaba doméstico por ser la herramienta a través de la cual se retrataba la vida cotidiana, daba a la película una sensación de inmediatez que ayudaba a que una película de terror construída sobre gente que anda por un bosque y tiene mucho miedo, funcionara de una forma que nadie esperaba. Entre otras cosas por una campaña de promoción que conectaba la película con un supuesto caso real. Estábamos ante un falso true crime sobrenatural.

4.- Entre junio de 2009 y junio de 2014 se emitió por youtube "Marble Hornets". Una serie que recoge el espíritu de la Bruja de Blair, del cine de ciencia ficción de Cloverfield y lo adapta para el internet de ese momento. Piezas cortas, en primera persona, grabadas con cámaras digitales, desordenadas e inquitantes. Una generación que ha accedido a las leyenda urbana a través de internet y ha generado su propia mitología siniestra (Slender Man) empieza a irrumpir en la realidad. En febrero de 2013 la serie había recibido 55 millones de visitas y contaba con 250 000 suscripciones en YouTube. Youtube se convertía en la factoria fundamental de este tipo de productos.

5.- Blender es un software open source de modelado 3D que ha servido para innumerables productos digitales y que en 2025 consiguió su primer oscar con la película Flow. Sin era herramienta democrática y accesible para cualquiera es imposible pensar que Kane Parsons podría generar el infinito de pasillos, espacio liminales y no-lugares de derribo que pueblan sus cortometrajes. Es igual de imposible imaginar Backrooms sin pensar en reddit y en la explosión social de las redes. Se ha hablado mucho de que Backrooms es un fenómeno que reproduce la sensación de extrañamiento de andar por pasillos que no van a ningún sitio en un videojuego, pero viendo la película me era imposible no pensar en el concepto de doom scrolling. En esa cascada infinita de contenidos digitales que las redes sociales nos vómitan cada día produciendo dopamina y olvido a partes iguales. No es casual que Backrooms sea también una reflexión sobre la memoria.

6.- La pieza de Reddit que inaugura el concepto de Backrooms es de mayo de 2019, 10 meses despues, en marzo de 2020 todo el planeta se encierra en casa durante meses para intentar sosbrevivir a la pandemia del Coronavirus. Kane Parsons va a cumplir 15 años. Dos años después, en enero de 2022, publica en su canal de youtube el primero de sus videos sobre Backrooms, con un éxito descomunal. Un poco antes, en enero de 2021 el cómico Bo Burham estrena en Netflix su especial "Inside" grabado en tiempo real durante la pandemia. Muchas críticas del momento hablan de la polítización de Burham, pero la pieza es también una reflexión sobre la irrealidad y el simulacro, sobre la muerte y la angustia. Burham terminan saliendo de su casa a lo que parece un escenario simulado, una realidad reconstruída, falsa. Como pasa en Backrooms, como pasa en el salon recreado de la casa de Ontiveros, el hiperrealismo reproducido, los formatos que quieren transmitirnos la inmediatez de lo real, nos traen una ficción incómoda, algo siniestro.

Que este asunto es una preocupación cada vez mayor en la producción cultural de nuestros días lo demuestra tambien el éxito de una obra tan heterodoxa como "Los Ensayos", de Nathan Fielder, que en sus dos temporadas opera en los límites de ese terreo entre la simulación, el reality, la realidad reconstruída y la ficción

En 2021, nada más salir de la pandemia, se estrena también "We are all Going to the World's Fair", obra de debut de Jane Schoenbrun, que después dirigirá "I saw The Tv Glow" y que acaba de estrenar "Love and Death in Camp Miasma" en el festival de Cannes con enorme éxito crítico. La película recoge también esa cultura de internet y esa lógica de archivo y materiales encontrados con la que juega Kane Parsons. Lo hace, sin embargo, sinn abrazarse a otro de los filones que explican la adaptación al cine de Backrooms.

7.- En el año 2018 se estrena Hereditary, dirigida por Ari Aster. Sus coordenadas no podrían estar más alejadas a las de las piezas digitales de los foros de 4Chan. Hay una vocación narrativa que bebe del terror clásico. Una capacidad para la planificación enorme y toneladas de trauma. El trauma siempre ha sido un motor del terror, pero lo que pasa con la factoria A24 (productora de la película) y el cine de terror en los siguientes10 años es algo digno de estudio. Ese filón emocional y esa forma de escritura y sus metáforas alimenta el género tanto como lo hacen las imágenes de la Bruja de Blair. La etiqueta, en el fondo peyorativa, de "terror elevado", manufacturada para hacer jerarquías culturales de prestigio y de derribo en el género que más y mejor mezcla esos dos esquivos conceptos, habla más de los límites de la propuesta que de su fuerza, pero por el camino caen una tras otra obras maestras incontestables y se forjan cineastas como Jennyfer Kent (precursora fundamental con Babadook) Jordan Peele (¿No es US un Backrooms sobre el racismo?) o Oz Perkins y su gusto por el diabo (Longlegs) Además, claro, del propio Aster (Midsoomar, Beau is Afraid).

Perkins es productor de Backrooms, pero es que si hay un productor clave en esta película es James Wan. ¿Hay alguien que haya hecho más que deshacer esa dicotomía entre lo sublime y lo grotesco, entre lo elevado y el derrivo que Wan? ¿No hay ecos de The Empty Man en esta Backrooms?

8.- Backrooms es el encuentro entre dos formas de construir audiovisual. La que viene de internet, la que se narra con cámaras digitales, con espacios liminales, inquientates amenazas y narrativas angustiosas de arquitecturas imposibles fruto del retorcimiento de las formas y las texturas y el cine de terror y trauma, de autor de prestigio, grave y cargado de símbolos, agotado también en sus repeticiones y sus subrayados explícitos, pero que en esta película en concreto consigue colisionar de una forma absolutamente brillante ambos mundos y acercarlos hasta una secuencia que es ya historia del terror. En esa cena (sabéis de lo que estoy hablando) se están comiendo dos realidades paralelos, dos trayectorias.

Y aunque la película peca un poco de los límites de ambos mundos, el subrayado de guión del cine de autor que te quiere contar sus temas, y el gusto por el formato (y las personas que parecen más preocupadas por grabar lo que ven que por evitar amenazas) consigue una síntesis creativa y virtuosa de ambos mundos para generar algo nuevo.

9.- Todo ello demuestra que Kane Parsons tiene una voz propia, que se expresa a través de las miles de capas de significado de su obra, de su uso de las texturas, de su inteligencia en la planificación y en la construcción del terror y el encuadre, en esos puntos de vista como de cámara de seguridad, en la construcción pausada de un mundo que consigue que pierdas de vista por completo la sensación entre la realidad y la ficción, en su reflexión sobre la memoria y lo efímero. En sus ecos, constantes, como el de tantos otros, al cine de David Lynch.

Una voz que da la sensación de que podría declinarse una y mil veces dentro de ese tablero de juego infinito hecho de pasillos, muebles, restos de nuestra vida contemporanea.

10.- El Cine de terror es la mejor cosa que existe.